La red eléctrica de México recibe un impulso financiero sin precedentes reciente: desarrolladores internacionales y nacionales han comprometido alrededor de US$4.000 millones en acuerdos para ampliar la capacidad de generación y fortalecer la infraestructura de transmisión del país, en el marco del plan de modernización impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Firmas internacionales y nacionales lideran los compromisos
Entre las compañías que ya suscribieron acuerdos figuran Copenhagen Infrastructure Partners, Cox Energy, BlackRock Inc. y Grupo México. El empresario Carlos Slim explora, por su parte, su ingreso al segmento de almacenamiento de energía mediante baterías, mientras que la gestora mexicana MIP Real Assets proyecta destinar más de US$12.000 millones a proyectos de energías renovables e infraestructura vial.
Según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad, el volumen de inversión comprometida en electricidad durante los primeros 20 meses de la administración Sheinbaum ya supera el total acumulado en los seis años del gobierno anterior. El sector eléctrico se convierte así en el primero en captar capital significativo dentro del esfuerzo más amplio de renovación de infraestructura del país.
Marco regulatorio y restricciones estructurales
El avance ocurre en un contexto regulatorio que impone límites precisos a la participación privada. Una disposición legal vigente obliga a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a conservar al menos el 54% de la propiedad de las centrales eléctricas nacionales. Esta cláusula genera tensiones en las negociaciones preliminares para renovar el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, dado que implica una preferencia de despacho a favor de la empresa estatal.
En abril, el gobierno publicó nuevas regulaciones que establecen las condiciones bajo las cuales los generadores privados pueden comercializar energía, medida que forma parte de la reforma energética de Sheinbaum. La secretaria de Energía, Luz Elena González, informó en mayo que el gobierno ha recibido más de 70 propuestas de asociaciones público-privadas desde enero, con aprobaciones esperadas en los próximos meses.
«Estamos supervisando el plan estratégico del sector eléctrico de manera diaria y semanal para garantizar que las inversiones se concreten según lo previsto», declaró González.
Brecha de financiamiento y presión sobre la demanda
Los compromisos actuales todavía se sitúan muy por debajo de la necesidad estimada: Sheinbaum ha señalado que México requiere US$56.000 millones para modernizar su red. El gobierno complementa la inversión privada con un programa de gasto público de US$23.400 millones orientado a proyectos de generación y transmisión, con una relación de casi US$1,40 de capital privado por cada dólar estatal.
La presión sobre el sistema es creciente. La Secretaría de Energía proyecta un crecimiento promedio del consumo eléctrico de alrededor del 3% anual a nivel nacional, cifra que en zonas como el polo tecnológico de Querétaro podría aproximarse al 6%. En su estado actual, la red opera con menos de la mitad de la capacidad de reserva disponible en el estado texano de Estados Unidos y es vulnerable a apagones estacionales, especialmente en la costa del Golfo y el norte desértico del país.
Perspectiva de capacidad hacia 2030
La CFE tiene prevista la ejecución de más de 100 proyectos de generación y la construcción de 10.000 kilómetros de nuevas líneas de transmisión. Sumados los proyectos públicos, las inversiones privadas y las asociaciones público-privadas que se licitarán a finales de año, BloombergNEF estima que podrían incorporarse cerca de 30 gigavatios adicionales a una red que actualmente ronda los 100 GW, con horizonte al año 2030. México depende del gas natural estadounidense para aproximadamente el 60% de su generación eléctrica, dependencia que el actual gobierno busca reducir mediante la expansión de fuentes renovables.